viernes, 13 de junio de 2014

De vuelta a Riglos.



Escalada al Mallo Pisón.

Reseña de la Noche del loro.
Reseña de A0 a vista.



















Ficha técnica
Lugar: Riglos.
Zona: Mallo Pisón.
Vía: Espolón Adamelo + Normal al Pisón.
Dificultad: V+.
Longitud: 320m.
Material: Cintas exprés, friends para proteger los alejes.
Fecha: 10/06/2014.

Riglos desde el pie de vía.

Es Nuria la que me propone ir a Riglos, y probar suerte en el Mallo Pisón, ya que la última y primera vez que estuvimos escalando por la zona, nos quedamos con las ganas de intentarlo. Planeamos el viaje en poco tiempo, comprobamos meteorología y decidimos salir el lunes por la tarde. Salimos de Barcelona pasadas las 17:00 horas , hasta Riglos son unas cuatro horas de viaje. Aprovechamos que vamos con tiempo para cenar en el pueblo de Ayerbe, muy cerca de nuestro destino final. Después de una muy buena cena seguimos nuestro camino hasta el refugio.


La vía que tenemos en mente para acceder a la cima del Pisón es: el Espolón Adamelo y la Normal. El Espolón Adamelo fue escalado por primera vez en 1965, por Ursicinio Abajo y Jesús Ibarzo. Y la Normal del Pisón fue escalada por primera vez el 20 de Abril de 1946, por F. Pieré, J. Panyella y A. Murgía.

Al día siguiente nos levantamos a las 7:00, una ducha refrescante para despertarse. Nos vamos al coche a preparar bártulos, y volvemos al refugio a desayunar, una vez desayunados nos dirigimos hacia nuestro objetivo del día. Primero el Espolón y luego ya decidiremos.

Nuria preparandose para el primer largo.

L1 – V. Es Nuria la que decide hacer este largo de primera y me parece perfecto pues así trabaja el aspecto psicológico, ya que en Riglos los seguros alejan. Un bonito largo que empieza en la placa, un poco más a la izquierda del espolón, dónde se van salvando pequeñas panzas. Nuria se trabaja el largo muy bien tomándose su tiempo y mirándose los pasos cuidadosamente. 45 metros con solo 6 seguros, Nuria esta echa una campeona. La primera reunión está en el filo del espolón justo debajo de la “Panza del Cansao”.

Mi compañera en el L1.

L2 – V+. Es mi turno, y justo encima tengo dos, de los tres pasos complicados de la vía, son dos panzas una seguida de la otra. La primera es la “Panza del Cansao”, el nombre le viene debido al estado que quedan muchos escaladores al intentar superarla, ésta se pasa por la derecha con buenos agarres y justo después la “Panza del Pijo” el nombre le viene de una de las presas, que te agarrabas para superar el paso, tenia la similitud del miembro masculino, en la actualidad esa presa no está. Las dos panzas están bien aseguradas. Hay una reunión al pasar la segunda de las panzas que me salto para seguir hasta la siguiente. Ésta queda en el en la parte izquierda del espolón justo debajo de la “Panza del Cabrón”. Aquí hay una reunión más a la derecha que pertenece a otra vía, justo encima se ven dos parabolts bien cerca uno del otro, esta NO es de la Adamelo. Nuria pasa la Panza del Cansao tirando de un cordino, y la Panza del Pijo con un pedal, creo que hace lo correcto, para no hacer referencia a la primera panza. En este tramo hemos juntado lo que en según reseñas son el L2 y L3, que salen unos 45 metros, 7 seguros más la reunión intermedia, pero nuestras cuerdas no dicen lo mismo.

Las Panzas del Cansao y del Pijo vistas desde la R1.

Nuria recuperando el L2.
Entre la Panza del Cansao y la del Pijo (Foto Nuria).

L3 – V+. Vuelvo a tirar yo de primero, a Nuria no le va esto de las panzas con los seguros lejos y menos yendo de primera. Salgo de la reunión hacia la izquierda, una vez superada la Panza del Cabrón, voy en diagonal hacia la derecha para buscar el filo del espolón y continuar recto hasta llegar a la reunión. Nuria sigue practicando con los pedales para superar la panza, luego su escalada es más fluida y rápida hasta llegar a la reunión. En este punto vamos un poco liados sobre que reseña seguir, llevamos un croquis y una descripción de la vía.

Llegando a la R3.

L4 – V. Es Nuria la que se anima hacer este largo, la pared ha perdido verticalidad y lo que vemos y según reseñas presumiblemente es asumible. Nuria se curra el largo que da gusto, coloca algún seguro flotante por la lejanía de los que están en la pared. Escala tranquila y mirándose cada paso y cada mano que coloca. Cuando llego a la reunión me dice que se ha hecho caquita, que ha pasado algún momento difícil, pero la felicito por lo bien que lo ha hecho, se ha trabajado muy bien el largo.

Nuria lanzada en el L4.

L5 – IV. Un tramo de roca de poca calidad, con alguna suelta, donde voy con cuidado para no tirarle ninguna a Nuria. Un largo que se hace rápido por su baja dificultad. La reunión queda a la derecha del espolón. Justo donde está la sirga para ir a los rapeles de bajada. Cuando mi compañera llega a la reunión hablamos de seguir o retirarnos, ya que es la 13:00 horas, y aun nos queda rapelar y el retorno a Barcelona. La decisión es de subir al Pisón, que para algo hemos venido.

Yo en la R5 (Foto Nuria).

Acabando el Espolón en la R5.

L6 – III. Este tramo es el que nos hace llegar al collado del Pisón. Es un largo donde hay una reunión intermedia, la cual chapo. También aprovecho alguna sabina para encintarla, no vaya a ser que patine en esta piedra suelta y pegue un batacazo. La reunión está a la derecha del collado, aprovecho la de los rapeles de bajada, la cual tengo que compartir con unos franceses que bajan del Pisón. Núria llega rápido a la reunión. Este es un largo de trámite, para llegar hasta el collado. Desde este punto empezamos la vía Normal al Pisón.

En el Collado del Pisón. Detras el Mallo Firé.

L7 – V. Nuria decide que no hará más largos de primera. Así que me toca ponerme las pilas y tirar hacia delante. Había leído que estos largos no eran más difíciles que los duros del Adamelo, pero sí que tenía algún paso curioso. Sobre todo en este primer largo. La escalada de este largo es en diagonal hacia la izquierda, con unos pasos algo extraños, donde tengo que atravesar un par de nichos, en uno de ellos incluso me meto dentro, pasados los nichos y sus respectivas panzas, escalo por una placa, tras superar esta se llega  a la reunión. El problema del largo es para el que va de segundo, no le deja libertad de movimientos. Nuria sube bien, aunque se queja de si ella hubiera ido de primera no lo hubiera hecho. Yo creo que sí que lo hubiera hecho, solo eran pasos de colocarse un poco. La reunión, como todas las anteriores muy cómoda.

El primer largo de la Normal (Foto Nuria).

Nuria recuperando el L7.

L8 – IV+. Penúltimo largo, la salida parece más difícil de lo que realmente es. Salgo hacia la derecha, donde hay un puente de roca echo de alambre, del cual no me fio y coloco un flotante en un buen agujero. Luego un parabolt, justo a la altura de “la Cornisa Edilíca” otro puente de roca, éste bastante mejor. Atravieso la cornisa hacia la izquierda hasta la reunión, coloco otro flotante por si acaso. Nuria sube muy bien, en esta panza no utiliza el pedal, le ha parecido más fácil que las anteriores y el resto le parece fácil.

Nuria en la R7 y Riglos se hace pequeño debajo.

L9 – V+. Último largo de la vía, la salida supera una primera panza fácil, pero con el seguro un poco lejos, por variar dice Nuria, que nos sitúa bajo otra panza algo más complicada, que supero muy a la derecha para luego hacer una diagonal de izquierda. El resto es una rampa con roca descompuesta. La reunión la monto en una sabina. A Nuria la primera panza le parece fácil, pero la segunda se le atraganta demasiado (para su gusto horrible), incluso llega a montar dos pedales para superarla, el resto va como un cohete hacia la cima del Pisón.

Mi compañera llegando a la última reunión.

El descenso es a base de rapeles y son unos cuantos creo que contamos ocho, pero perdimos la cuenta. Para bajar del Pisón nos dirigimos hacia el norte, en busca del cable que va a la instalación del rapel. El Primero lo hacemos hasta el collado del Pisón, con cuerdas de 60 se llega hasta éste. En la reunión del collado montamos el siguiente. Tenemos que seguir por un cable de vida que nos lleva hasta la sirga donde montamos la quinta reunión. Otro rapel más y a seguir continuamos por el cable de vida hasta la siguiente instalación. Fuimos descendiendo poco a poco hasta el suelo. El penúltimo rapel es espectacular, es totalmente volado. El retorno hasta el coche es muy rápido pues el pueblo de Riglos lo tenemos a la vuelta del seto (esquina).

Cima del Mallo Pisón. Entre nosotros el Mallo Firé.

Un viaje relámpago para poder disfrutar de este rincón de Aragón, tranquilo y majestuoso, un lugar que me ha cautivado. Con una compañera inmejorable. Es un placer poder disfrutar de estos momentos contigo. Gracias Nuria, por compartir otra aventura más.


miércoles, 11 de junio de 2014

L'Esperó Màgic a la Prenyada, Montserrat.



Agulla de La Prenyada.

La Prenyada, L'Elefant, La Momia, etc. (Zona Sant Benet).
Reseña del Escalatroncs.






Ficha técnica
Lugar: Montserrat.
Zona: Sant Benet.
Vía: Esperó Màgic.
Dificultad: V+.
Longitud: 100m.
Material: Cintas exprés, algún friend mediano y bagas para merlets.
Fecha: 08/06/2014.

Cara NorOeste de la Prenyada.

Recibo la llamada de mi gran amigo Raúl, preguntándome de que hacía el domingo por la mañana, le contesto que nada, y le pregunto por: ¿qué es lo que me quieres proponer? Y él me dice de hacer una caminata corta o hacer alguna vía larga fácil. Así que me pongo manos a la obra y me pongo a buscar alguna vía por Montserrat. Le digo de hacer l’Esperó Màgic a la Prenyada, que es una vía corta, pero es de hacer cabeza. En un principio me dice que sí, que ningún problema, que le parece bien. Y así lo lio con una pequeña caminata y una vía larga, dos al precio de una.

Impresionantes vistas desde La cima de la Prenyada.
A las 8:00 am. Paso a buscar a mi amigo por casa, y nos dirigimos hacia el Monasterio de Montserrat. En el aparcamiento nos acabamos de preparar las cosas, mientras Raúl se acaba de mirar la vía y le propongo de hacer otra si quiere, pero éste me contesta que no, que ya le parece bien, pero que voy a tirar todo el rato yo de primero. Antes de ponernos en marcha nos paramos a tomar un café. Después de éste, comenzamos con la aproximación, tenemos que subir por las Escalas dels Pobres, hacia la Ermita de Santa Anna, aquí cogemos el camino que nos lleva al Refugio de Sant Benet, una vez en este nos dirigimos hacia la Ermita de Sant Salvador, pero sin llegar a ésta; a la altura de la Agulla de la Xirimoia, subimos por la canal dejando ésta a la derecha, vamos por la canal con tendencia a la izquierda, hasta llegar a otra canal mucho más estrecha, que nos deja en el pie de vía.

Foto Raúl.

L1 – V. En el pie de vía nos acabamos de preparar, nos hidratamos un poco y nos ponemos manos a la obra. Hace unas semanas que no salgo a la roca a escalar, y no sé cómo iré de cabeza con los alejes. Me miro la salida y busco los primeros seguros desde el pie de vía. La primera impresión es que están en la china, pero me pongo a ello. Al primer seguro llego bastante bien, y aquí empieza una travesía de derechas, algo expuesta en caso de caída. Poco a poco llego al segundo seguro que está justo antes de llegar a la fisura. En la fisura tienes un par de pitones algo alegados entre ellos, hay una sabina que se puede encintar y en la fisura puedes colocar algún flotante. Después del segundo pitón, sigo recto siguiendo la fisura, pero con tendencia a la derecha, para hacer otra travesía en busca del parabolt. Esta travesía es el tramo que más me cuesta psicológicamente, ya que después del pitón, la fisura no me da la confianza de colocar algún flotante, ya que creo que no me aguantara en caso de caída, y lo hago a pelo y con la exposición de una caída fuerte larga y con péndulo. Una vez en el seguro respiro, lo que queda hasta la reunión es más sencillo. Raúl que lleva tiempo sin escalar y sube a su ritmo, sin prisas. Al llegar a la reunión me cuenta que se le atraganto el flanqueo, (me di cuenta, pues me costaba recuperar cuerda), el resto de largo lo hace muy bien y disfrutando, alucina un poco con lo lejos que están algunos seguros. Un tramo de 30 metros, con 3 parabolts, 2 pitones, una sabina para poder encintar y seguro flotante que coloco en la fisura.

Raúl recuperando el L1.

L2 – V+. No hay palabras para explicar este largo, bueno si, IMPRESIONANTE!!! Con diferencia el mejor largo de toda la vía. Un tramo vertical, de presas magnificas y obligado de escalar, un largo que escalo con cabeza, descansando en las presas más cómodas, i de ir moviéndote por la pared. En este tramo disfruto como un enano. Raúl que va falto de pila y que el primer largo ya lo ha dejado un poco listo se lo toma con más calma y va subiendo poco a poco y acerando en alguna ocasión, en vía larga todo vale, para no quedarte sin energías antes de lo previsto. Mi compañero de cordada disfruta mucho del largo. Éste tiene 30 metros con 6 seguros.

Raúl en la R1, preparado para recuperar el L2.

L3 – V. Otro largo espectacular, muy parecido al anterior pero algo menos vertical, presas igual de buenas. En este largo me ocurre algo raro, controlo el primer seguro y como dicen en algunas reseñas es verdad que es bastante expuesto hasta llegar a éste, pues está a unos cuantos metros de la reunión. Una vez llegado al primer seguro busco con la mirada el segundo, veo el resplandor del seguro, pero lo veo bastante arriba, me voy a buscarlo con buen ritmo, cuando estoy asegurado busco el tercer seguro y lo que encuentro es la reunión, entre ésta y yo, no hay ningún seguro, y eso me rompe los esquemas, según reseña marca que hay tres, me había saltado el segundo. Es un spit que veo a unos metros debajo de mí. Me rio de lo que me acaba de ocurrir mientras Raúl desde la reunión me llamaba de todo. Éste sube este tramo mucho mejor que el anterior, ya que es algo más fácil y más corto. Un largo de 20 metros con tres seguros.

Mi compañero recuperando el L3, debajo "La Xirimoia"  y "la Trumfa".

L4 – V+.  Un tramo que te hace escalar de un lado a otro buscando las mejores presas. Bastantes posibilidades de enlazar merltes (almenas en castellano) y colocar algún friend. De la reunión sales recto a buscar el puente de roca, luego un pequeño flanqueo para llegar al primer seguro, aquí es donde yo empiezo a escalar de zigzagueando de un lado a otro buscando las facilidades de la roca, disfruto mucho de este tramo, que se me hace corto ya que estoy disfrutando tanto de la vía que me parece corta. Raúl sufre bastante para salir del puente de roca, los brazos no los tiene para mucha guerra (a mi amigo hay que sacarlo más a escalar) JEJEJE. Lucha el largo como un jabato y al final llega bien a la reunión, los dos felices por la gran escalada que hemos realizado. Este último largo es de 20 metros con un puente de roca y dos parabolts, más un par de bagas que coloco en merlets.

Recuperado el último largo, detras "La Momia".

El descenso por un rapel de 25 metros, instalado al norte de la aguja. Llegamos a la canal, aquí seguir ésta hasta el collado y luego en dirección sur por un sendero más fresado que nos baja hasta el refugio de Sant Benet,  desde aquí volvemos por el mismo camino que hemos hecho de aproximación, Escalas dels Pobres y el Monasterio de Montserrat.

Un gran final, con mi maestro.

Disfrutar de la compañía de mi gran amigo Raúl, compartiendo momentos buenos en una montaña mágica como lo es Montserrat y seguir escalando agujas, por el mero hecho de disfrutar de la naturaleza y de este deporte que corre por mis venas. Gracias amigo!!!
 

sábado, 31 de mayo de 2014

Primer viaje a Alpes



Parc National des Écrins.


Realizado los días 24-25-26 de Mayo de 2014.

Estos días iban a ser de lo más tranquilo, pues tenía unos compromisos que atender, y mis compañeros en teoría iban a Pirineos a intentar hacer la Norte del Perdido, pero la meteorología para ese fin de semana en Pirineos no es buena, y no tiene la pinta de que mejore. Entonces Ernest propone de ir a Alpes, la meteorología es algo mejor, a Vane y Nuria les hace la idea y me comentan de irme con ellos, y ni corto ni perezoso no me lo pienso mucho, y me enfrasco en la aventura de hacer un viaje relámpago a Alpes, lugar al que nunca había visitado y tenía unas ganas inmensas de estrenarme en estos lugares.


El lugar elegido es el Macizo des Écrins en los Alpes Delfinados, formando éste el Parc National des Écrins, e intentar subir el techo de éste, la Barre des Écrins 4.102metros y sus dos cimas vecinas: el Pic Lory 4.088metros, considerada la antecima de la Barre (no incluida en la lista de los 4.000 principales, pero si como secundaria) y la Dôme de Neig des Écrins 4.015metros. Casualmente este año se conmemora el 150 aniversario de la primera ascensión a la Barre des Écrins, que se realizó el 25 de junio 1864, por los alpinistas Ingleses, A.W.Moore, Horace Walker y Edward Whymper y los guías Michael Croz (Francés) y Christian Almer (Suizo).


Salimos de Barcelona la madrugada del viernes al sábado muy temprano. A las 2:30 am., tenemos todas las mochilas cargadas en el coche y preparados para salir hacia los Alpes, por delante nos quedan casi 750km. y 8 horas de viaje. Nos dirigimos a la población de Pelvoux, llegados a ésta la pasamos de largo y seguimos hasta el pequeño pueblo de Ailefroide, que también hay que pasar hasta llegar al final del valle, hasta que acaba la carretera y encontramos la zona donde dejaremos el vehículo. En el aparcamiento nos acabamos de preparar, al poco rato nos ponemos en marcha.


Nos lo tomamos con calma, ya que tenemos unas cuantas horas de camino y unos cuantos metros de desnivel. Desde el coche se ve la cabecera del Glacier Blanc y a unos centenares de metros tenemos el Refuge Cezanne (1.874metros). Nos dirigimos hacia el NO como si fuéramos a adentrarnos al Glacier Noir, pero cambiamos el rumbo hacia el N, subiendo por un serpenteante camino que te lleva hacia el Refuge du Glacier Blanc. Disfrutamos de las vistas que tenemos hacia la morrena del Glacier Noir, como el Monte Pelvoux y al lado de éste, podemos contemplar el Glacier des Violettes ou Veyro, que parece que en un momento u otro se va a desprender de la roca. Continuamos nuestro camino hacia el Refuge du Glacier Blanc (2.542m.) donde aprovechamos a comer e hidratarnos un poco. Después de un merecido descansillo, nos ponemos otra vez en marcha para ir poco a poco adentrándonos en el Glacier Blanc. Justo donde empieza el glaciar nos paramos a colocarnos los crampones y decidimos si ir encordados o no. La decisión es que iremos cada uno a su ritmo pero intentando de dejar espacios entre nosotros. Subimos por la parte derecha del glaciar, siguiendo la huella que han dejado los esquiadores, que también suben hacia el Refuge des Écrins. Ascendemos por el glaciar mientras el primero de los 4.000’ la Dôme de Neig des Écrins se asoma ante nuestros ojos, es una cima cubierta de nieve y hielo. Seguimos caminado y a la izquierda de la Dôme aparece la Brèche Lory, el principio de la arista por la que queremos subir, el Pic Lory y finalmente se muestra la Barre des Écrins. La vista me deja impresionado, mi primera visita a Alpes está siendo espectacular. Llegamos al Refuge des Écrins (3.170m.) justo en el momento en el que empezaban a servir la cena, avisamos que acabamos de llegar y mientas nos estamos cambiando, el guarda amablemente nos insiste en que nos sentemos a cenar, pues hay un par de alpinistas que les toca compartir la cena con nosotros, y que ya acabaremos después. La cena está bastante bien, se compone de: primero una sopa de verduras trituradas, de segundo arroz con pollo y manzana al curri, de postre un yogurt buenísimo y un trozo de queso. El guarda nos propone desayunar a las 5:00 am., nos parece un poco tarde, y hablamos entre nosotros de que hacer y decidimos que aprovecharemos que unos italianos desayunaran a las 4:30am., para intentar desayunar nosotros también. Una noche donde duermo espectacularmente bien, incluso hay momentos en los que creo que paso calor.


Las 4:00 de la mañana, suena el despertador y toca levantarse para ponerse las pilas y salir lo antes posible. En la habitación dejamos lo que no vamos a utilizar en la ascensión y bajamos a desayunar. El desayuno es self-service, yo tomo zumo de naranja, café con leche, tostadas con mantequilla y mermelada, y algo de bollería. Al final entre una cosa y otra casi salimos los últimos del refugio. Son casi las 6:00am cuando nos ponemos en marcha hacia nuestro objetivo, yo tengo asumido y creo que mis compañeros también, que la Barre des Écrins no la subiremos, la meteorología no es muy buena, y se volverá peor a partir de las 12:00 (según el guarda). Pero intentaremos por todos los medios subir al Dôme y al menos sobrepasar la barrera de los 4.000 metros. El día anterior ya nos dimos cuenta que la nieve estaba blanda, que te hundías bastante en cada pisada y esperábamos que el día de cumbre estuviera un poco más dura, la mala suerte nos acompaña pues la nieve durante la noche no se endurecido lo suficiente y con el paso del día se irá ablandando aun más. Seguimos la trazada de los esquís, para no hundirnos tanto. La visión de los esquiadores empezando a subir al lado de los seracs, es impresionante, parecen hormigas. Llegamos a la base de la pared en poco más de una hora. Decidimos salirnos de la traza de los esquís y subir por una zona donde ha habido una avalancha de seracs, donde la nieve está más compacta y dura, aquí no te hundes y la progresión es más fácil. Mientras subimos por este tramo, corremos el peligro de que puedan caer bloques de hielo y no son precisamente pequeños, por horario no les toca, pero nunca se sabe lo que puede ocurrir en la montaña. Salimos de la zona de seracs y nuestro avance se ve frenado por culpa de la nieve, nos hundimos con cada pisada. Vamos haciendo relevos para ir abriendo huella, pero es duro tener que abrir y estar hundiéndote por la rodilla, incluso a veces llegando a sobrepasar ésta. El tiempo lleva rato empeorando, se nos va tapando las vistas hacia la cima y dudamos de seguir o no. Aprovechamos para parar y encordarnos ya que empezamos a ver grietas y preferimos no jugárnosla tanto, hacemos dos cordadas, Vane y Ernest harán una, mientras que Nuria y Yo seremos la segunda. Ernest y Vane son los que tiran primeros y a una cierta distancia nosotros. No caminaremos mucho encordados pues baja un esquiador al que le preguntamos, ¿qué tal esta por arriba? Y éste nos dice que el tiempo empeora, que arriba no se ve nada y que lo mejor es bajar. Nos miramos entre nosotros, pero todos lo tenemos claro, no nos la vamos a jugar por una montaña, que no se va a mover de su sitio y que podemos venir cuando queramos y la economía nos lo permita. Así que a los 3.681 metros decidimos volver al refugio. La retirada no nos quita la sonrisa de la cara, uno sabe lo que se juega cuando va a la montaña, y aquí venimos a disfrutar y no a dejarnos la vida. El retorno al refugio nos lo tomamos con tranquilidad, disfrutando del paraje, haciendo fotos y hablando unos con otros. Al llegar al refugio comemos muchos de los víveres que llevamos: frutos secos, fuet, queso, barritas energéticas, chocolate, etc., además de tomarnos la cerveza de rigor (elegí mala cerveza), después de un buen picoteo fuimos a descansar un rato, una siesta de más de dos horas. A levantarnos nos toco la cena, que esta noche la compartiríamos con el otro grupo de catalanes (somos los únicos en el refugio), que casualmente uno de ellos amigo de Ernest. La cena de esa noche se componía de: la misma sopa de verduras de la noche anterior, de segundo estofado con sémola (muy bueno), de postre un bizcocho y otro trozo de queso. También aprovechamos para celebrar el cumpleaños de Ernest. ¡¡FELICIDADES!! (realmente es a lo que veníamos, la montaña era un pretexto).


Mi amigo el despertador, vuelve a sonar a las 6:00 de la mañana, como no tengo mucha prisa por levantarme, me hago el remolón en la cama un rato. Sin prisa bajamos a desayunar, un buen desayuno, muy parecido al del día anterior. Después  de llenarnos el estomago volvemos a la habitación para acabar de preparar la mochila y así iniciar el descenso hacia el coche. El día está bastante tapado, esperemos que nos escapemos de la posible lluvia en el valle. Nos tomamos el descenso con calma (si por mi fuera me quedaba unos cuantos días más disfrutando del lugar). La nevada del día anterior se hace notar, pues el Refuge du Glacier Blanc, no está como hace dos días, tiene algo más de nieve, los crampones los llevamos puestos bastante más debajo del Glacier Blanc, por toda la nieve que hay. Una vez en el camino que serpentea nos quitamos los crampones, vamos muy tranquilos y entreteniéndonos para hacer fotos a las flores, a los rebecos; a la altura del Refuge Cezanne nos encontramos con unas cuantas marmotas, donde me divierto con ellas haciéndole fotos, después de un buen rato fotografiando a éstas, decido irme al coche ya que me están esperando, encima las llaves de éste las tengo yo y no pueden cambiarse.


El retorno a Barcelona se hace largo y pesado, como se nota que volvemos en día laborable y con la luz del Sol. Unos días memorables, unos compañeros de aventura excelentes, una zona preciosa a la que me encantaría volver, para poder hacer muchas más cosas por la zona y volver a intentar subir a la Barre des Écrins.


Dicen, que la cima de una montaña es la guinda de pastel, en este viaje no pudimos comernos la guinda, pero nos comimos el pastel entero y bien bañado en nata. Muchas gracias a mis tres compañeros por darme la oportunidad de ir a Alpes. Gracias Ernest, Vane y Nuria.